Elegida la combinación variedad/patrón debe definirse un marco de plantación adecuado al volumen de copa esperado.
Hay que señalar que los patrones C. Carrizo, C. Macrophylla y C. Volkameriana, son patrones vigorosos, mientras que el Mandarino Cleopatra tiene un vigor medio.
En el diseño de la plantación a de ajustarse el marco de plantación a la dimensión de la parcela o los bancales, con independencia del tipo de riego, procurando que el marco sea lo más regular posible.
Cuando la plantación se realiza en ladera, utilizando riego localizado, adquiere gran importancia la sistematización del terreno en mesetas, caballones o terrazas, disponiendo el arbolado de la forma más adecuada para evitar los daños por erosión y asfixia.
La sistematización del terreno en mesetas presenta una serie de ventajas:
En lo referente a la época de plantación, aún cuando los cítricos pueden plantarse en cualquier época del año, es conveniente observar las siguientes indicaciones:
Al realizar la plantación de tus plantones debes seguir unas normas de manejo que favorezcan el buen prendimiento del plantón, así como su crecimiento vigoroso.
Los cuidados posteriores al momento de plantación y durante los primeros años, son muy importantes, pues van a condicionar el adecuado desarrollo y buen funcionamiento de la explotación. Como aspectos más importantes a tener en cuenta tenemos:
Consiste en cubrir la superficie de tierra que hay alrededor del plantón, mediante una lámina de plástico negro. Es una práctica muy conveniente, independientemente del sistema de riego que se emplee, porque elimina los trabajos propios de la escarda y, como consecuencia, los daños en raíces y troncos que normalmente se provocan al realizar dichos trabajos. Además, y como aspecto muy importante, ayuda a mantener la humedad del suelo.
El acolchado se realiza cuando la planta ya está prendida, normalmente después del tercer riego, con el suelo en sazón.
Si no se realiza el acolchado, se debe practicar la escarda manual alrededor del árbol para mantener la humedad. Así se evita que se agriete el suelo, pues por las grietas puede penetrar el aire y afectar negativamente a las raíces.
Es conveniente eliminar los brotes laterales en los 30 cm primeros del tronco y colocar un protector que evite posibles rebrotes. Además, con el protector se evitan daños por herbicidas o por golpes de sol.
Con todo ello se consigue un mayor crecimiento y uniformidad de los plantones
Respecto al abonado, no es recomendable abonar durante el primer año. Empezaremos a abonar al inicio de la segunda brotación, desde que se plantó, aplicando Nitrógeno, Fósforo y Potasio. A partir del segundo año aplicaremos también Magnesio y Hierro.
Según la secuencia del consumo de elementos nutritivos por las plantas, el abonado se aplicará de marzo a octubre, distribuido de la manera que figura en el siguiente documento.
Se ha comprobado, que si durante los primeros años de crecimiento de la planta, dejamos que esta crezca libremente, sacrificando incluso lo que consideramos una buena formación, todos los nutrientes aportados tenderán a crear un abundante sistema foliar que a su vez influirá positivamente sobre el sistema radicular y viceversa, obteniéndose gracias a este doble efecto, un buen desarrollo de la copa y de la raíz.
Así, durante todo el primer año, e incluso el segundo, no conviene efectuar ningún tipo de poda, a excepción de la que se deberá hacer sobre el patrón, del que se eliminará todos los rebrotes.
A partir del segundo-tercer año, se empieza ya a pensar en la formación del árbol, para ello y siempre esperando a que este se desarrolle y se vaya equilibrando libremente, se van eliminando las ramas laterales de menor vigor, dejando aquellas que por su vigor servirán para seleccionar las ramas principales de la planta.
En algunos casos, es posible que la elección de las ramas principales no se haga hasta el tercer año.
Las ramas principales han de elegirse en número de tres o cuatro y de manera que:
La época para efectuarla es la primavera. Si no existe cosecha y/o es de poca cuantía, puede hacerse durante todo el verano procurando que llegados los primeros fríos el árbol no este desguarnecido y las heridas hayan cicatrizado bien.